Ecovoluntariado en Costa Rica: ¡Fiona comparte su experiencia!
Este viaje ecosolidario me hizo tomar todavía más conciencia de la riqueza y la importancia de la biodiversidad para nuestro planeta.

Viaje ecosolidario para la conservación del bosque tropical en Costa Rica: ¡la experiencia de Fiona!
Lo que me ha aportado esta experiencia…
Este viaje ecosolidario me hizo tomar todavía más conciencia de la riqueza y la importancia de la biodiversidad para nuestro planeta.
También conocí a personas increíblemente amables y acogedoras (de la fundación, pero también de la zona) y procedentes de mundos totalmente distintos (estudiantes de biología, familias, voluntarios en plena transición, habitantes locales, trabajadores, niños del pueblo de al lado…).
Por último, la forma de vida en la selva es una experiencia única que me encantó y que repetiré con muchísimo gusto.
Mis mejores recuerdos…
La vida diaria es difícil de describir porque es muy intensa y está llena de actividades y conocimientos. Lo interesante es aprender cada día sobre nuevas especies animales y costumbres locales a las que hay que adaptarse.
Entre mis mejores recuerdos están las caminatas por la reserva de la selva admirando árboles, flores, frutas (¡que literalmente devoré!), anfibios y reptiles, y escuchando el canto de los pájaros...
Pero también los muy buenos momentos compartidos con los demás estudiantes y voluntarios del proyecto, el manejo del machete para cortar los bananos y los partidos de fútbol con los niños del pueblo.
Si tuviera que puntuar de 1 a 5 los servicios ofrecidos…
- Información antes de la salida: 3/5
- Proceso de inscripción: 5/5: la inscripción es sencilla y rápida.
- Supervisión / coordinadores del proyecto: 4/5: en cuanto a la familia de allí, genial, una relación estupenda, siempre dispuestos a escucharnos, libertad para expresar nuestras ideas, nuestros proyectos y nuestra disponibilidad, y una verdadera apertura de mente. En cambio, poco contacto con la coordinadora
- Horario de los voluntarios: 4/5: el ritmo es bastante intenso porque hay mucha actividad física, pero hay un buen equilibrio entre tiempo libre y tareas diarias (tiempo suficiente para disfrutar del día a día y pensar en proyectos personales en la granja)
- Comida y alojamiento: 4/5: las comidas son bastante completas y buenas, y las cocineras eran encantadoras y atentas a posibles intolerancias o dietas especiales. También se puede ir a hacer alguna compra personal. Eso sí, es muy repetitivo, sin ninguna flexibilidad: el mismo menú se repite todas las semanas, los mismos días las mismas comidas... ¡y sobre todo la cena es a las 17:00, demasiado pronto! El alojamiento está muy bien para la vida en la selva: camas de madera básicas pero cómodas, mosquiteras individuales y ventiladores.
Unas palabras…
Recomiendo este proyecto al 100 %, ¡es muy enriquecedor! Y también Freepackers: Amélie respondió muy rápido antes de mi salida para toda la preparación, el acompañamiento es genial y puede dar tranquilidad a quienes sienten algo de aprensión ante el viaje.
¿Tienes un proyecto en mente?
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